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ROSMERI (POSTULANTE)
1.- ¿Cómo y cuándo sientes la llamada del Señor?
Sería entre los 18 ó 20 años cuando ya tenía pensamientos de servir al Señor, pero no me imaginaba dejar el mundo que en ese momento me ofrecía la posibilidad de superarme en lo profesional y en consecuencia, en lo económico.
Todos esos "razonamientos humanos" lograron que desistiera de esa idea, y así continué con mi vida. Después de varios años, el trabajo y el día a día se convirtieron en rutina y no le encontraba sentido a mi vida.
Al ingresar a un nuevo centro de trabajo le dije al Señor: "Espérame dos o tres años mientras ayudo a mi familia, después seré toda tuya", no me imaginé que me tomaría la palabra. Exactamente a los tres años (marzo de 2008), cuando salía de vacaciones, una amiga me invitó a participar en un Encuentro de Promoción Juvenil (EPJ); este retiro fue el que fortaleció mis pensamientos, fue la llamada formal. Invadió mi corazón y sentí que era el momento de dejarlo todo, fue así como inicié este nuevo camino.
2.- ¿Cómo aparece el Cister en tu vida?
Después de tomar la decisión, empecé a orar mucho para que el Señor me mostrara la congregación en la cual pudiera servirlo. Yo no conocía el Cister ni me imaginaba una vida contemplativa, mi búsqueda se inclinaba haca un servicio de vida activa. Sólo le decía al Señor que aceptaría su voluntad. Creo que en el fondo temía buscar por mi cuenta, ya que quería que fuese el Señor quien me mostrara el camino.
De casualidad, durante una búsqueda de información en Internet, encontré un chat católico donde hice buenos amigos; después de varios meses, en la sala de católicos consagrados, contacté con su responsable (19 de agostos de 2008) quien, después de contarle mi decisión, me encomendó a San Bernardo, cuya fiesta se celebraba al día siguiente. De esta persona se sirvió el Señor para conocer la Orden Cisterciense, fue el nexo para ingresar a este monasterio. Me recomendaron leer "La familia que alcanzó a Cristo", con este libro me enamoré del Cister y sentí que era la voluntad del Señor, que viviera una vida contemplativa en esta Orden.
3.- ¿Qué tiempo llevas en el monasterio?
El 17 de agosto estaré cumpliendo 6 meses de postulante en el monasterio. Cuento los días para mi toma de hábito, pero según la Constitución de la Orden, hay un tiempo de prueba establecido, en el cual la postulante va madurando en el carisma.
4.- ¿Qué destacarías del carisma cisterciense?
En toda vida monástica es importante la vida comunitaria, pero creo que especialmente en el carisma cisterciense, en el cual acompañamos a Jesús llevando nuestra cruz, dándonos generosa y humildemente en la alabanza, la oración y el trabajo. El conseguir llevar esta cruz diariamente es más ligera con el apoyo de almas fuertes, donde el Señor se encuentra presente. En la comunidad la ayuda es mutua, especialmente para las que ingresamos; la fraternidad, confianza y alegría de este carisma es muy importante en nuestra perseverancia y crecimiento.
5.- ¿Qué aptitudes debe tener una joven para la vida contemplativa?
Sencillez, humildad, obediencia.. pero su ideal debe ser buscar a Dios y tener la convicción de seguir siempre la voluntad del Señor con amor, todo lo demás vendrá por añadidura, porque Dios da la gracia necesaria para una vida contemplativa. Ya sabemos que hasta los corazones más duros pueden convertirse por la gracia de Dios.
6.- ¿Qué "miedos" tenías antes de entrar al monasterio?
Eran muchos. Me costó mucho tener que dejar a mi madre, ella tenía la esperanza de que yo la acompañaría siempre, hizo mucho por mí. Dejar mi familia, mi pais, mis amigos… era el temor de dejarlo todo, e incluso el temor de dejar el trabajo.
Pero nada de esto es comparable con lo que el Señor nos ofrece, esa esperanza en sus promesas fue lo que me dio fortaleza.
7.- ¿Qué valoras más de la vida de comunidad?
La unión hace la fuerza y el amor lo soporta todo, lo puede todo. Yo valoro mucho la unión y el cariño de familia que existe en la comunidad porque eso nos fortalece, nos ayuda en el perseverar y a llevar generosamente nuestra vida de desierto.
8.- ¿Qué personaje de la historia del Cister llama más tu atención? ¿por qué?
San Bernardo fue quien me cautivó con su vida y con su profundidad espiritual, así como lo hizo con muchos corazones para llevarlos hacia el Señor.
Fue desde el primer día que me informaron del Cister, me encomendé a él aún sin saber el amplio papel que realizó en la orden. Siento que gracias a su intercesión estoy aquí.
9.- ¿Cuál ha sido el momento más importante desde que estás en el Cister?
Mi llegada a este monasterio, cuando se abrieron las puertas sentí una gran felicidad, al fin estaba en el pequeño cielo en la tierra; pero esto se complementará con mi toma de hábito, momento que espero ansiosamente porque será mi entrega formal al Señor.
10.- Por último, ¿qué dirías a esas jóvenes que leerán tu testimonio y a pesar de tener inquietud vocacional no se lanzan a la aventura de entregarse al Señor en la vida contemplativa?
No teman entregarse al Señor, Él es fiel y cumple sus promesas:
"El que trate de salvar su vida, la perderá, pero el que pierda su vida por causa mía, la salvará".
"Y todos los que por causa mía hayan dejado casa, hermanos, padres, hijos, terrenos… recibirán cien veces más… y también la vida eterna".
NO TENGAS MIEDO Y FORMA PARTE DE LA IGLESIA QUE ES LA VIDA CONTEMPLATIVA. EL SEÑOR TE GUIARÁ, SÓLO CUMPLE SU VOLUNTAD Y ENCONTRARÁS LA VERDADERA FELICIDAD.