contador
SOR MARÍA ROSA
Soy una cisterciense profesa de votos temporales, quiero compartir con todas las personas que lean mi testimonio la alegría de mi entrega.
Cuando tenía 18 años conocí la Orden de clarisas franciscanas a través de una amiga que había ingresado en ella; por lo que ella me contaba, me sentía atraída hacia la vida contemplativa y pensé que mi camino era el carisma franciscano, pues no conocía otro. Solicité la entrada en la misma comunidad donde estaba mi amiga y empecé a arreglar mis documentos, pero cuando ya estaba a punto de ingresar, algo me decía en el fondo de mi corazón que ese no era mi camino, sentía la necesidad de buscar nuevos caminos, anulé la entrada e intensifiqué mi vida de oración y escucha a la voluntad de Dios. Le pedí al Señor pusiera en mi camino el carisma al cual El me llamaba.
En este tiempo de búsqueda conocí otra amiga que tenía una hermana monja en el Cister; ella me hablaba de cómo vivía su hermana y lo feliz que se sentía. Escribí a esta monja y ella me fue informando y contando cosas del camino cisterciense, yo analizaba los dos carismas que conocía y veía gran diferencia, el franciscano se centra en la pobreza y penitencia, el cisterciense es, alabanza, lectio divina y escuela de caridad mediante la vida fraterna. Este carisma me robó el corazón.
Ingresé en mi monasterio de la Asunción de Málaga hace 4 años, los primeros tiempos no fueron nada fáciles, adaptación a todos los niveles: cultura, idioma, costumbres… todo un mundo de dificultades para mí. En algún momento creí que había equivocado mi camino, así se lo manifestaba a la monja que me guiaba, pero ella siempre me decía "ten paciencia contigo misma". Redoblaba mi vida de oración y así seguía caminando. Superé un año de postulante y dos de noviciado pero con muchas luchas, cuando llegó la hora de mi profesión le pedí al Señor, que si me quería en el Cister me quitara todas esas dudas, y os digo con un gozo enorme que me lo concedió. Ahora ya estoy segura de que Dios me quiere en el Cister de la Asunción de Málaga, donde pienso gastar toda mi vida en alabanzas a mi Señor que me ha regalado tan hermosa vocación. Estudio música con mucha ilusión de poder "tocar para mi Dios".
Jóvenes que estáis buscando un camino, el Cister es una vida sencilla y simple, pero en ese día a día de alabanza y entrega, ayudamos a construir el Cuerpo Místico de Cristo dentro de la Iglesia.